viernes 28 de noviembre de 2008

EL MALVADO ZAROFF
(CAZADOR BLANCO, CORAZON NEGRO)

Los años '30 estuvieron marcados, dentro del Cine de Terror, por la dominación de los monstruos Hollywoodienses adaptados de la literatura clásica. La Universal nos acercó al mundo siniestro de todos esos seres malvados, demoníacos, deformes, que habitan en las sombras de la noche esperando el momento justo para saltar sobre nosotros. Es por eso que, sepultadas en esa montaña ingente de abominaciones, quedaron injustamente relegadas en el olvido algunas historias que merecían un lugar preferente; la película que os traigo hoy es una de ellas y, por cierto, no desentona tanto en ese conjunto porque, ¿hay algo más monstruoso que el ser humano?.

Tras el naufragio de su barco en el Pacífico, el cazador Bob Rainsford llega a un castillo emplazado en una isla. En el conocerá al Conde Zaroff, un extraño personaje que comparte con él su afición a la caza sólo que sus presas caminan sobre dos piernas.

Interesantísima película basada en un relato de Richard Connell que es, casi con toda seguridad, uno de los primeros alegatos ecologistas de la historia del cine, además de dejar patente la clara desconfianza que para el nuevo mundo suponía la presencia de Europa, y que ha sido durante muchísimo tiempo injustamente olvidada debido al estreno al año siguiente del famoso 'King Kong' en el que se encontraba parte del mismo equipo técnico y reparto.
Un magnífico ejemplo de sintetización y de uso de las elipsis que hacen de esta cinta dirigida por Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack un auténtico disfrute de su intensa hora de metraje. Comenzando por unos alarmantes títulos de crédito a golpe de aldaba (que cobrará un especial significado dentro de la trama), todo son aciertos en el plano formal.
Destaca una excelente iluminación dentro de la magnificencia de un castillo ominoso como pocos, dando como resultado una ambientación gótica y siniestra a partes iguales, con una densa niebla para hacer más tétrica y peligrosa la estancia en la jungla, todo ello plasmado en encuadres intencionadamente amenazadores, abriendo el plano cuando es necesario para recalcarnos el empequeñecimiento del hombre ante la naturaleza y cerrándolo para acercarnos al oscuro interior del ser humano y, de paso, disimular alguna deficiencia en el decorado. Unos decorados que son grandilocuentes, muy al uso de la época y que, en cierta medida, recuerdan mucho al castillo de otro famoso conde Transilvano, que terminan por adentrarnos en un ambiente íncomodo en el que la seguridad brilla por su ausencia. Para rematar todo esto el desarrollo se mueve al compás de la agónica música que Max Steiner crea para el entorno y que es una pequeña genialidad capaz de transmitirnos toda la tensión, angustia y nerviosismo que viven los protagonistas en especial en la etapa de la persecución.

Un guión que es simple y complejo a la vez ya que su elemental eje argumental esconde un transfondo mucho más intrincado que hay que leer entre lineas. Así tenemos por un lado la lectura principal de la caza como deporte para mayor gloria del varón, del macho en estado puro que satisface así sus ansias de reconocimiento y conquista; por otro tenemos ese sinuoso discurso que deja de manifiesto que no siempre la presa es la adecuada, siempre depende de quién empuñe el rifle, para concluir que los instintos primarios de la humanidad son iguales a los de cualquier animal y que ni siquiera la capacidad de raciocinio puede aplacar esas ansias, más bien al contrario, las aumenta hasta límites insospechados.
Todos los diálogos destilan ese doble alegato sacando cada uno la lección que más le convenga, y a la vez están puestos al servicio de la trama, no hay frase banal en momento alguno, todo ello nos circunscribe al entorno alarmante en que hemos caído. El ritmo narrativo es vertiginoso sin llegar a ser precipitado en momento alguno, de ahí que nuestra atención sea la misma en los poco más de sesenta minutos que dura esta cacería humana, y cada acción es consecuencia de un paso anterior, sin andarse por las ramas con rodeos o puritanismos absurdos; se podría decir, teniendo en cuenta que estamos a principios de los '30, que es una historia bastante subversiva para la convencionalidad reinante en la Meca del cine.

Este elemento díscolo en ese marco temporal queda reforzado mediante la composición de su personaje principal que es, por derecho propio, uno de los grandes villanos del género de todas las épocas, eclipsando por completo al resto del reparto.
Fay Wray está ahí como mujer florero para dar gritos (cosas de principios de siglo), lucir su estupenda figura y hacer de damisela en apuros, cumpliendo su cometido a la perfección, al igual que el galán, el héroe Bob Rainsford, que se erige como el hombre valiente que se enfrenta al mal jugándose el tipo sin importarle su fortuna, y al que la apuesta presencia de Joel McCrea beneficia en grado sumo. Pero por encima de todos ellos brilla con luz propia el malvado Conde Zaroff, con una mirada intrigante y aviesa, de una elegancia aristocrática tan exquisita como su perversidad, con un magnetismo arrebatador, un ser monstruoso revestido con piel humana, poseedor de una moral tan cuestionable como ardientemente por él defendida y, hasta determinado punto, justificada; es cautivador ver como Leslie Banks hace de su marcado rostro el punto fuerte de su representación para terminar merendándose (nunca mejor dicho) a cualquiera que comparte plano con él, su actuación es simplemente sublime.

Es por todo esto que 'The Most Dangerous Game' merece un lugar preferente dentro de toda la iconografía truculenta que nos legó el Siglo XX. Un filme vibrante, audaz, mezcla de aventura y horror que hará las delicias de cualquier aficionado al cine y que hoy, más de setenta años después, sigue dejando en el aire esa duda de quién es la auténtica bestia en un mundo en el que hombre sigue teniendo la última palabra. Imprescindible.

Buenas noches drugos, en el interior del hombre siempre hay una fiera latente.

6 comentarios:

MarioBava dijo...

Como tu bien has comentado un clasicote imprescindible !!!!

Juan P. Rodriguez dijo...

¡No la he visto! Precisamente el próximo 5 de diciembre la editan en DVD!!
http://www.zonadvd.com/modules.php?name=News&file=article&sid=18568
Saludos!!

El chache dijo...

Mmmmmm. La pelicula que inspira a Zosiac.
Muy buena. La vi por primera vez hace un porron de años y me gusto.
La volvi a ver hace relativamente poco, y me gusto.
Valoracion pues: Me gusto
Un saludo

Anxie dijo...

Interesante propuesta. Me gusta mucho mas el terror de años atras.

Pasate por el comment del muñeco maldito jeje. Te firme ahi..

Salutes

Kraven dijo...

Clásico cojonudo del fantástico. Pégale un ojo a "El rey de la montaña", si aún no la has visto.

La sombra de "El malvado Zaroff", afortunadamente, es alargada.

El Abuelito dijo...

Maravillosa película, ahora que no me oye nadie, diré que es superior al Drácula de San Tod Browning... y que Lugosi me gusta más en otros filmes suyos, que en el que le dio fama eterna, en Chandú o El retorno del vampiro, o como sabio loco en The phantom creeps... será sacrilegio, pero es verdad...