Si la década de los '80 fue el coto privado de los psychokillers enmascarados, se podría decir que los '70 estuvieron marcados por un resurgir de la temática satánica en su vertiente psicológica. El Anticristo, permanente espada de Damocles que pende sobre el ser humano, había sido retratado con anterioridad de diferentes maneras y perspectivas, mostrándolo casi siempre a punto de ejercer su dominio sobre la humanidad y rodeado de una chabacanería ridícula. Pero, ¿qué ocurriría si en una época tan desencantada estuviera entre nosotros?, ¿y si, además, fuera sólo un niño?Robert Thorn decide ocultarle a su mujer la trágica noticia de que ha dado a luz a un bebé muerto y adopta un niño al que hace pasar como propio. Pronto comenzarán a entrar escena curiosos personajes que harán llegar al padre a una terrible conclusión, su hijo no es humano, sino que es el mismísimo Anticristo.
Estamos sin temor a equivocarnos ante una de las 10 mejores películas de la historia del cine de terror, de esas que, a pesar de los más de 30 años que lleva a sus espaldas son capaces de erizar el vello en su visionado y es que 'La Profecía' es un auténtico dechado de virtudes.
Olvidando toda la imaginería que conlleva retratar la venida del hijo del demonio, sin acólitos cubiertos con negras túnicas, sacrificios infantiles o crucifijos invertidos, Richard Donner construye una película centrada en el terror psicológico más básico en el que las dudas asaltan a los protagonistas llegando a temer por su propia cordura, y en el que nunca conseguimos adivinar si el niño es consciente de su destino.
Tomando como base el excelente guión trazado por David Stelzer nos adentramos en una atmósfera ominosa desde el principio ya no sólo por las circunstancias, sino porque se nos muestra una sala de maternidad triste, vacía, siniestra, no hay alegría, todo es sobrio y con un leve tono amenazador. Amenaza que se diluye momentaneamente para mostrarnos un entorno familiar feliz, pleno en toda su extensión que en el momento álgido de tanta dicha se ensombrece funestamente a consecuencia del suicidio de la niñera.
Este ha sido el sutil juego del director con nosotros, nos ha dejado confiarnos para que el golpe sea más duro y, una vez que nos ha atrapado, no nos concede tregua. Ese punto de inflexión que supone la muerte de la niñera se plasma en la pantalla en un recrudecimiento de la tensión, paulatinamente más opresiva, pérfida, aciaga y truculenta, con una sucesión de hechos luctuosos que nos hacen presagiar un desenlace nada halagüeño y que alcanza todo su esplendor en el cementerio etrusco en el que, literalmente, parece que el cielo esté a punto de desplomarse.
Es el momento en el que se nos muestra que el Maligno no sólo está encarnado en el cuerpo del pequeño Damien. Mediante un manejo prodigioso de la cámara, buscando las miradas en todo momento, vemos que está por todas partes rodeando sin escapatoria a todo aquel que ha sido tocado por él. Una acertada disgregación que adopta la forma necesaria para cada situación y personaje cerniendo una densa niebla sobre los destinos que ya están tejidos (genial el recurso de plasmar el futuro mediante las fotografías de Jennings) y acrecentando por momentos ese miedo soterrado en nuestros pensamientos: la certeza de que nada se puede hacer por evitarlo.
Todo el metraje está impregnado de cierto aire de abandono divino (que queda remarcado en la faz tétrica del sacerdote que intenta avisar a la familia), de nihilismo macabro y desesperanza profunda.
Para destacar todo el ambiente pesimista que rodea el metraje la muertes cuentan con una puesta en escena admirable, sólo así se consigue sobrecoger al espectador a plena luz del día. Sin rastro de sangre, ni artificios, no queda más remedio que anonadarse ante la bizarrez y truculencia de los métodos empleados para despachar a los que intentan frustar el triunfo del Mal. Dificilmente olvidables son el empalamiento del sacerdote o la decapitación del fotógrafo que horrorizan, sin más, y que resultan impecables gracias al gran trabajo de montaje que hay en todo momento, y esos encuadres fotográficos impregnados de aire malsano y viciado.
Pero hablar de 'The Omen' es hacerlo de la (quizás) mejor banda sonora jamás compuesta para un film de terror y que sólo se puede calificar de sublime. Excepcional el trabajo realizado por Jerry Goldsmith, que se vería recompensado con un Oscar, componiendo una misa negra que sienta como un guante a cada parte de la historia y que sigue escalofriando en la actualidad. Los títulos de crédito con el 'Ave Satani' de fondo son, con toda probabilidad, los más estremecedores que se hayan realizado jamás; la película no sería lo que es sin esa música diabólica.
Y tampoco lo sería sin el inmenso casting que lo escenifica rayando en la perfección.
Gregory Peck (Robert Thorn) representa con claridad la lucha interna del hombre que se niega a aceptar la realidad no por demencial, sino por pavorosa y terrible. Asistimos a su derrumbamiento de una manera natural, perdiendo por el camino todo rasgo de determinación que le caracterizaba en un principio.
Lee Remick (Katherine Thorn) con una expresividad maravillosa, casi tangible fuera de la pantalla. Su construcción de un personaje que teme estar perdiendo la cabeza poco a poco, temeroso de todo lo que le rodea, que se ve superado por una realidad absurda es digno de alabanza. Lo mismo podríamos decir de la diabólica niñera Billie Withelaw (Mrs. Baylock) con una resolución aterradora en su rostro, haciendo de sus ojos el eje central de su interpretación, una mirada que traspasa el alma por su malignidad perversa y que parecen observar directa e inquisitivamente al espectador.
David Warner (Jennings) que nos transmite la resignación de quién se sabe perdido sin remedio pero que,contradictoriamente, no ceja en su empeño de intentar frenar la abominación suprema. Esa abominación que es Damien... Harvey Stephens, simplemente terrorífico, jamás un niño ha sido tan espantosamente hierático, su inexpresividad lejos de conmover, se nos clava como un puñal en las entrañas.
Ante tanto acierto es lógico que nuestro interés no decaiga en momento alguno, gracias a una trama muy bien hilvanada, sin cabos sueltos o recursos efectistas, logrando una perfecta química entre el reparto, dando las dosis justas de thriller y horror en cada momento, y envolviéndonos en un ambiente apocalíptico cada vez más descorazonador para darnos el toque de gracia en el climax final, esa sonrisa infantilmente adulta, perversamente amenazadora que Damien dedica al espectador, el Anticristo burlándose de la humanidad. Tras dos horas de sufrimiento supone un mazazo imponente es, en realidad, cuando nos metemos en la piel de Robert, entendemos que el corazón de Damien es tan negro como la noche y que era tan consciente de su naturaleza como todos sus protectores.
Definitivamente arte con mayúsculas, un ejercicio perfecto de trabajo elaborado que perdurará aún por mucho tiempo. Aterradora en fondo y forma, consituye una obra maestra del cine de terror. Miedo en estado puro.
Os dejo la banda sonora que seguirá produciéndome escalofríos en cada reproducción.
Buenas noches drugos. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre y su número es 666.











10 comentarios:
Gran peli, aunque yo siempre prefiera El Exorcista. Pero tiene momentos muy inquietantes. La escena con la habitación empapelada de hojas de labiblia siempre me impactó...jejeje
Notable película con el gran Gregory Peck. La vi hace bastante tiempo pero me dejó muy buen sabor de boca.
Saludos!
Que pelicula mas maravillosa. Que final mas bueno... Asi tendrian que terminar todas las peliculas.
Junto al exorcista uno de los mejores clásicos. La escena del triciclo me puso realmente nervioso...
Junto a 'El Exorcista' y 'La Semilla del diablo' forma la trilogía satánica por excelencia.
La escena de la habitación del sacerdote es tremenda ?, pero la muerte impresiona aún más.
Juan P., a mí más que buen sabor de boca me dejó en estado de acojonamientus maximus durante mucho tiempo. A día de hoy todavía me entran escalofríos en cuanto oigo el Ave Satani.
No, no, y no el chache ese final es de los que te dejan frío. Tanto sufrir pa' nada!?
Lo del triciclo es angustioso por lo que dura la escena, entre otras cosas, Machete. Y mira que la de Kubrick es buena, pero esta está hecha con mucha mala leche.
Y luego hay quien dice que la adopción es una buena alternativa, ja!
Salu2
De lo más grande que se ha hecho en cine satánico. "El exorcista" ha envejecido mal, aún recuerdo su re-estreno con media sala a carcajada limpia (las blasfemias que suelta la niña que en su día resultaban muy fuertes a los jóvenes de hoy les hacen reir ¡pecadores!, jeje)"La semilla del diablo" es un peliculón, pero a mí "La profecía" me acojona mucho más. Mi escena preferida es el brutal empalamiento del cura.
Lástima de esa horrible e insulsa secuela realizada en 2006.
Por cierto, una película con una impresionante leyenda negra a sus espaldas, junto a "El exorcista", "Poltergeist", "La semilla del diablo", y alguna otra que ahora no recuerdo.
En lo único que no estoy de acuerdo es el mal envejecimiento de 'El Exorcista', el problema es que el 'Director's cut' se estrenó con un doblaje pésimo. Pero vamos,recuerdo que la noche que fui al cine a verla, más de uno vio como se le cortaba la risilla en la garganta a medida que la historia avanzaba.
Sí, es otra con una leyenda negra extensísima que te cuentan en un largo documental en los extras del DVD. Como siempre, suena más a publicidad viral de la época que a otra cosa. Claro, competir con el asesinato de Tate en la postproducción de 'La Semilla del Diablo' es bastante difícil.
Salu2
Lástima que las secuelas no estén a su altura :S
Las secuelas son pésimas. Especialmente esa de Sam Neil con la paranoia del Cristo en el sótano y recreando la matanza de los Inocentes...una penita, sí.
Salu2
No sería mejor haber un remake en condiciones de la tercera parte (que tenia buenas ideas pero demasiado fuertes para la época) en la que Damien haga gala de todo su poder (político y maligno).
La original es para mi LA PELICULA DE TERROR por definición, El Exorcista no me satisface de todo y La Semilla de Diablo la vi adelnatando el DVD de puro aburrimiento.
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